Proyecto Guardería Moche

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Proyecto Guardería Moche: contexto

Contexto

En Perú es una necesidad construir lugares para el cuidado de la primera infancia. Sobre todo por la particular condición de las mujeres, los sujetos más a riesgo en un contexto que ve el 53% de los 27 millones de habitantes del país vivir bajo la línea de la pobreza

El acceso a la educación, a la salud y el trabajo de parte de las mujeres es limitado fuertemente por el machismo, actitud discriminante que justifica la subordinacion de las mujeres: el papel de las mujeres es limitado a la reproducción y a la cura de la familia, mientras el poder es reservado, a partir de el ambiente familiar, a el hombre. Separaciones y abandonos de la familia son al orden del día, el hombre se va y deja la familia desamparada: una mujer peruana sobre tres es una madre soltera obligada a mantener una media de 3-4 hijos, contentándose en el 70% de los casos de un trabajo en negro y de un rédito medio anual par a un cuarto de aquel de un trabajador hombre (2.231 dólares contra 8.256). Ademas, para poder trabajar, estas mujeres se ven en el la obligación de dejar los hijos más pequeños en la casa, con los hermanos más mayores, parientes o en alternativa llevarlos consigo, exponiéndolos a los riesgos de sus de sus precarias ocupaciones.

También por este motivo el gobierno peruano ha lanzado en 1993 el Programa Nacional Wawa Wasi (“casa para los niños” en lengua/idioma quechua) para realizar guarderías a bajo precio. Los resultados son buenos, sin embargo todavía limitados respecto a las necesidades: actualmente en todo el país se cuentan 5.400 guarderías, para un total de 46.300 niños.

Además es importante subrayar como la posibilidad de frecuentar una guardería sea para los niños una experiencia fundamental del punto de vista relacional y formativo-educativo, haciendo mucho más fácil y provechoso su siguiente inserción a la escuela primaria. Eso vale sobre todo en las áreas periféricas de las grandes ciudades, dónde la tasa de absentismo escolar es muy alta y a menudo los más pequeños entran en "pandillas", bandas juveniles de la calle, la plaga real de la sociedad peruana.